Sobre mí

3.2. ¿Estoy haciendo algo mal_

Empiezo a preguntarme si estoy haciendo algo mal

Aún sin sanar del todo, me metí en otra relación.

Esta vez había mucha chispa, respeto mutuo, muy buena comunicación y complicidad… ¡o eso creía yo! A pesar de que algo no encajaba, decidí quedarme porque lógicamente “tenía sentido”. Era un chico con muchas cualidades y con él aprendí a mirar hacia dentro, a conocerme, y a descartar lo que no era coherente con mi bienestar. Finalmente vi las carencias que estaba intentado tapar… y no pude seguir engañándome ni un segundo más. Era un “mal momento” para irme de casa: mi contrato laboral acababa de terminar… pero ya lo había visto claro, y no podía volver atrás. Fue muy doloroso, pero también muy liberador. Y decidí volver a empezar de cero, otra vez.

4. Como es trabajar conmigo

La verdad es simple

Esta vez estaba decidida a hacer las cosas diferente.

Me apoyé en amigos y profesionales y tras mucho trabajo interno, ¡mi siguiente relación ya fue diferente! Éramos polos opuestos pero esta vez, lejos de ser un problema, era un valioso campo de aprendizaje. Nos costó trabajo, pero aprendimos mucho el uno del otro, especialmente el ver que siempre hay una solución.. aunque a veces esa solución implique decir adiós. Y así fue; pero cuando llegó ese momento, solté la relación con la paz de ver con total claridad que era lo más conveniente para ambos.

3.1. Casada a los 23

Casada a los 23

Lo amaba, y empecé esta nueva etapa llena de proyectos e ilusión… pero también de dudas.

Nuestra relación tuvo muchas cosas buenas, pero se sentía como un esfuerzo constante. A pesar de que veía que ya no encajábamos en la vida del otro, me tomó muchísimo tiempo -y sufrimiento- tomar la decisión. Estaba aterrada de perder toda la vida que había construido.

3.3. Empiezo a conocerme

26 años… ¡y divorciada!

Fue una de las decisiones más difíciles de mi vida.

Tuve que dejar mi casa, irme de una ciudad que me encantaba, y distanciarme de una familia que sentía como mía. No tenía ni un céntimo, ni tampoco trabajo. Pedí un préstamo, me apunté a un doctorado y me mudé a una ciudad nueva. Volver a un piso de estudiantes después de independizarme no fue nada fácil. Tuve que empezar de cero, pero decidí apostar por mí y por mi felicidad.

3.4. La verdad es simple

Un nuevo hogar

Conocí a otro chico maravilloso y nos fuimos a vivir juntos.

Decoré nuestro nuevo piso con mucho mimo, y volqué todo mi cariño en este nuevo hogar. Nos queríamos mucho, pero teníamos objetivos de vida diferentes… y eso nos terminó pasando factura. Aprendí que el amor por sí solo no es suficiente para mantener a una pareja unida: se puede amar a alguien y aún así tener que tomar caminos distintos. Nuevamente me tuve que ir, dejando atrás todo a lo que tanto cariño le había dedicado. Una amiga me acogió… y tuve que volver a empezar.

Sobre mí

Soy Andrea Vega.

Sobre mí

¿Quién soy ahora?

 Ahora, la honestidad radical es un eje primordial en mi vida. Puede sonar drástico, pero mi bienestar no es negociable. Para que no se vuelva rígida, este tipo de honestidad debe ir acompañada de una inmensa compasión y amor propio.

Con esta base, mi capacidad de tomar decisiones se ha vuelto mucho más clara y resolutiva, a la vez que me mantengo abierta a nuevas personas y oportunidades.

Sigo conociendo gente, me sigo enamorando y sigo disfrutando de experiencias bonitas – y no tan bonitas – pero ya no pierdo mi valioso tiempo y energía donde no es…
y eso, da más cabida a lo que sí.

Si estás pasando por algo similar, sabes lo que es estar en ese bucle.
No tiene por qué ser tan difícil. Yo puedo ayudarte.

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